SAT · IVAMéxico9 de julio de 202612 min

Retenciones de ISR e IVA en México

Cuándo aplica retención, cómo acreditarla, qué constancias pedir y cómo evitar pagar dos veces el mismo impuesto.

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Nompli

Equipo Nompli

Retenciones de ISR e IVA en México

Qué es una retención y por qué existe

Una retención es un anticipo de impuesto que el SAT cobra a través de un tercero. En lugar de esperar a que el prestador del servicio declare y pague, la ley obliga a quien paga a descontar una parte del impuesto en el momento de la operación y enterarla directamente al fisco.

En México conviven dos grandes tipos: la retención de ISR (sobre la renta del que cobra) y la retención de IVA (sobre el impuesto al consumo). Una misma factura puede llevar ambas, con porcentajes y reglas distintas según el tipo de operación.

El sentido de la retención es doble: le asegura al SAT una recaudación anticipada y le sirve al contribuyente retenido como pago a cuenta de su impuesto anual. El problema aparece cuando ese pago a cuenta no se registra ni se aprovecha, y termina pagándose dos veces el mismo impuesto.

Retener no es opcional cuando la ley lo manda

En ciertas operaciones (servicios profesionales, arrendamiento, servicios prestados a personas morales, entre otras), quien paga está obligado a retener ISR y/o IVA y enterarlo al SAT. No es una cortesía ni una decisión comercial: es una obligación que nace de la operación.

Si eres prestador de servicios y te retienen, ese monto reduce lo que te depositan, pero debe funcionar como pago a cuenta siempre que esté bien documentado. Si tú eres quien retiene, te conviertes en responsable del entero: no basta con 'descontar' el monto al proveedor, hay que declararlo y pagarlo en tiempo.

Identifica en tus contratos y CFDI si cada operación está sujeta a retención antes de facturar o de pagar. Asumir que 'a mí nunca me retienen' o que 'yo no tengo que retener' es la forma más rápida de desalinear tu flujo de caja de tus papeles fiscales.

Cómo se refleja la retención en el CFDI

La retención debe aparecer desglosada en el CFDI, con el tipo de impuesto (ISR o IVA), la base y el monto retenido. Ese desglose es lo que el SAT usa para cruzar automáticamente lo que emitiste, lo que se retuvo y lo que se enteró.

Cuando eres el prestador, revisa que el CFDI que emites (o el que ampara tu ingreso) muestre correctamente la retención. Un comprobante sin el desglose correcto complica que puedas acreditar el impuesto retenido más adelante.

Cuando eres el que retiene, además de reflejarlo en el comprobante de la operación, normalmente debes emitir el CFDI de retenciones e informarlo. Este documento es la evidencia formal de que cumpliste con tu rol de retenedor.

Constancias y CFDI: tu evidencia

Pide y archiva las constancias o los CFDI de retención correspondientes a cada operación. Sin esa evidencia, acreditar el impuesto que te retuvieron se vuelve cuesta arriba y, en la práctica, puedes perder el beneficio.

Revisa que RFC, montos y período coincidan entre tu factura y la constancia. Un desfase de mes, un RFC mal escrito o un monto que no cuadra invalida el beneficio práctico de la retención, aunque el dinero sí se haya descontado.

Establece una conciliación mensual con tres columnas: facturado, cobrado y retenido. Esa tríada evita descubrir en la declaración anual que 'te retuvieron' montos que nunca registraste y que ahora es tarde para aprovechar.

Cómo acreditar lo que te retuvieron, paso a paso

1. Reúne todos los CFDI y constancias de retención del período, ordenados por cliente y por tipo de impuesto (ISR e IVA por separado).

2. Cruza cada retención contra el ingreso al que corresponde: verifica que el ingreso bruto esté registrado como bruto (no como neto) y que la retención figure como pago a cuenta.

3. Aplica las retenciones de ISR en tus pagos provisionales y en la anual; aplica las de IVA en tu declaración mensual del período correspondiente.

4. Conserva la evidencia. Si el SAT observa una diferencia, poder mostrar la constancia y el CFDI que la respalda es lo que sostiene el acreditamiento.

Errores que cuestan doble

Olvidar acreditar las retenciones que te hicieron, registrar el ingreso neto como si fuera el bruto (perdiendo de vista la retención) y no enterar las retenciones cuando eres el retenedor son los clásicos de la pyme en crecimiento. Todos terminan en impuesto pagado de más o en diferencias con el SAT.

Otro fallo frecuente es emitir o recibir CFDI sin el desglose correcto de retenciones. Como el documento es la base del cruce automático, un desglose incompleto rompe la conciliación en ambos lados de la operación.

Y el más grave para el retenedor: descontar la retención al proveedor pero no enterarla al SAT. Ese dinero no es tuyo; retenerlo y no pagarlo genera responsabilidad y sanciones que pesan mucho más que el monto original.

Cómo Nompli te ayuda con las retenciones

Nompli centraliza tus ingresos, egresos y los CFDI de retención asociados, de modo que cada monto retenido tenga su comprobante y su período de aplicación claros.

Al conciliar facturado, cobrado y retenido en un solo lugar, es fácil detectar retenciones no acreditadas o ingresos registrados en neto que deberían estar en bruto, antes de que se traduzcan en impuesto pagado de más.

Y con las alertas de vencimientos, si eres retenedor no se te pasa la fecha de enterar lo retenido, para que las retenciones y tus declaraciones hablen siempre el mismo idioma.

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